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Dios mío: No me dejes sola, en éste momento más que nunca necesito de tu mano protectora.
Envíame la ayuda que preciso, no dejes que me derrube, no lo permitas.
Sana todo mi dolor, cura mi alma. Ayúdame a resurgir, a empezar de nuevo,
muéstrame la luz, bríndame tu guía.
Dime qué debo hacer, ayúdame a eligir sabiamente mi camino.
A preservar mi paz a pesar de mis tormentas, dolor, discriminación, humillaciones, desprecios y heridas a mi corazón.
Que siempre me conserve ecúanime, que mi alma no albergue resentimiento, ni deseos de venganza.
Que mi corazón perdone y olvide pronto. Que jamás deje de creer en la bondad del ser humano.
Dios mío, muéstrame mi destino, libera mis caminos, aleja de mí, todo aquello que me impide avanzar.
Ayúdame a sanar desde el corazón.
Dios mío, apiádate de mí, escucha el clamor, el lamento de mi alma, cúrala por favor.
Recíbeme en tus brazos, hazte cargo de las penas que afligen mi alma y mi corazón.
Creo en los milagros, en que todo puede suceder, en que tengo que estar presta a las señales que el universo emite para mí.
Deseo que su corazón se llene de amor, de comprensión, que algún día no muy lejano sea capaz de perdonar, ponerse en mi lugar y vea las cosas desde mi punto de vista, comprenda las razones de mi proceder.
Solo pido a Dios que este milagro, ¡¡Suceda!!
Lo siento, lo siento infinitamente, perdóname, te amo, gracias, gracias.
Autora:
Lucía Uozumi
Todos los derechos de autor, reservados.

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Category:

Motivador

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